martes, 1 de abril de 2014

7 experiencias que no os podéis perder

Hoy me he decidido a escribir una entrada de esas típicas sobre “cosas que no os podéis perder”. Ya os hablé una vez de experiencias con animales que hay que tener alguna vez. Hoy voy a hacer un batiburrillo, incluyendo algunas de las cosas que más me han impresionado en mis viajes y que os recomiendo encarecidamente.

1 - Visitar la Isla de Pascua. Sitio mágico y misterioso donde los haya. ¿Qué representan los moais?  ¿quiénes los construyeron? ¿cómo los levantaron? ¿cómo los transportaron los habitantes por toda la isla? Estas y otras preguntas te quedaran respondidas, o no, cuando vistes la isla; lo que sin duda debes hacer una vez en la vida. Su aislada situación (en medio del oceano Pacífico) y la dificultad para llegar a ella (sólo unos pocos vuelos llegan a la isla) la hacen más interesante si cabe. Con una superficie de unos 160 Km2, es posible recorrer muchas de sus atracciones (moais y más moais) a pie, disfrutando al mismo tiempo del paisaje y de las inmensas figuras construidas con roca volcánica.





2 - Hacer un tour de varios días en el outback australiano, durmiendo en pleno desierto con un increible cielo estrellado como techo. Imagino que hacer un viaje de varios días en cualquier desierto debe de ser una experiencia inolvidable, pero yo sólo he pasado varios días en el de Australia, por eso os recomiendo este. Dormir al raso y disfrutar de la impresionante bóveda estrellada (donde es posible que no reconozcas muchas estrellas si vienes del Hemisferio Norte) escuchando los inquietantes sonidos nocturnos del desierto no tiene precio. Y si además durante el día puedes visitar lugares tan impresionantes como “The Olgas” o el famoso “Uluru” no esperes más.

3 - Alquilar un coche en EE.UU. y hacer una ruta recorriendo sus Parques Nacionales. El sueño de muchos viajeros que, como yo, hayan visto muchas pelis americanas. Tanto las road movies como los conocidos westerns americanos te transportan a increíbles paisajes que no tienen desperdicio. Y muchos de ellos están “concentrados” en una zona que se puede visitar en coche en una ruta de varias semanas. Y por supuesto es obligatorio dormir en los muy americanos moteles de carretera, algunos de los cuales pueden ser tan escalofriantes como los de las mejores pelis de terror (os lo digo por experiencia). Es una visita obligatoria recorrer al menos una parte de la famosa Ruta 66, visitando además Parques Nacionales como el del Gran Cañon del Colorado, The Arches, Mesa Verde, Bryce Canyon, Zion, Sequoia NP, Yosemite o Death Valley. Nosotros fuimos desde Las Vegas (otra visita obligada si se está por la zona) hasta San Francisco, a lo largo de tres semanas en las que visitamos todos esos parques nacionales y más, a cual más bonito.


 Arches N.P.

 Bryce Canyon N.P.

 Canyonlands N.P.

 Monument Valley

4 - Sobrevolar la Gran Barrera de Coral australiana y después bucear entre los corales. De esto ya os hablé en otro post, pero me repito porque fue verdaderamente una experiencia inolvidable. Pocas vistas hay comparables a la de apreciar desde el cielo la barrera de coral más grande del mundo, y después poder bucear entre sus corales descubriendo su increíble colorido y riqueza marina.  

5 - Alquilar un bote en las islas de Tailandia. Imagino que también se pueden alquilar botes en muchas otras islas, pero para mí fue una experiencia muy especial hacerlo en las islas de Tailandia, famosas mundialmente por su belleza. Aunque sólo pudimos disfrutar del paseo corto rato antes de que se pusiera a diluviar sin parar, fue una experiencia inolvidable; aunque supongo que el diluvio contribuyo a ello... Se puede alquilar un bote en muchas de las islas, aunque creo que una de las experiencias más auténticas es hacerlo en Railay, en la costa este de Tailandia. Es una de las zonas más hermosas y, al mismo tiempo, con menos aglomeración turística, lo que la convierte en visita obligada. Por supuesto te intentan timar, cobrandote precios muy altos, pero siempre se puede regatear y obtener un bote por 3 horas por un precio asequible. Os dejo un video del diluvio que nos cayó (y eso que no era época de monzones!).



6 - Visitar las Corn Islands y que te persiga un tiburón mientras haces snorkel en ellas. Vale, esto no le pasa a todo el mundo, pero tengo que reconocer que es una de mis experiencias favoritas. Las Corn Islands son esas islas de las que ya os hablé en otro post a propósito de un motín a bordo de un avión. Son unas islas maravillosas frente a la costa nicaragüense, donde los locales hablan español e inglés (antes de pertenecer a Nicaragua fueron una colonia de la pérfida Albión), se celebra el fin de la esclavitud comiendo sopa de cangrejo y las playas son impresionantes. Y lo mejor es que estas islas son bastante desconocidas por el turismo, por lo que se puede disfrutar de sus playas y su gastronomía sin muchas aglomeraciones. Un paraiso, vamos. Son dos islas pequeñas (en una de ellas no hay vehículos ni carreteras, se va a todas partes a pie), y es una actividad muy típica salir a bucear o a hacer snorkel. Eso hicimos nosotros cuando estuvimos allí, tres horas con un guía local por 12 dolares, un chollo. Nos llevó a una zona donde había un barco hundido (nada para tirar cohetes, tampoco os emocionéis), vimos mantas e incluso fuimos a buscar tiburones martillo, aunque lamentablemente no vimos ninguno. Lo que sí vimos fueron otro tipo de tiburones de menor tamaño que según el guía eran absolutamente inofensivos... hasta que te acercas mucho a ellos y se cabrean y te persiguen como en la peli de Spilberg. Menudo miedo pasé en esos pocos minutos, y que buen recuerdo queda cuando no pasa nada!






7 - Ver un glaciar y caminar sobre él. He visto glaciares en varios países, como en Islandia o Argentina, por deciros los mejores lugares. Aunque en Islandia son bonitos, no he visto otro más impresionante que el del Perito Moreno, en el sur de Argentina. Es impresionante y además es uno de los pocos glaciares que quedan en el mundo que aún está creciendo en lugar de retroceder. Lo he visitado dos veces, y las dos me ha dejado sin palabras. Contemplar su belleza mientras se escucha el estruendo de grandes bloques de hielo que se desprenden de él cada pocos minutos no tiene desperdicio. Y por supuesto no os podéis perder la excursión caminando con crampones sobre el glaciar, apreciando sus grietas y riachuelos de increíbles aguas azules, para finalizar con un whisky enfriado con hielo del glaciar. 




“Un buen viajero no tiene planes fijos ni la intención de llegar” Lao Tse.